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Preparando tu experiencia meskeIA
Descubre qué tipo de contrato necesitas y qué cláusulas no pueden faltar
Esta herramienta tiene carácter exclusivamente orientativo y no constituye asesoramiento financiero, fiscal ni jurídico. Los resultados son estimaciones basadas en los datos introducidos y pueden no reflejar tu situación real.
La fiscalidad y las decisiones financieras de alto impacto requieren la intervención de un profesional cualificado (asesor fiscal, gestor, abogado o entidad financiera regulada).
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Guía práctica para autónomos y empresas en España
El ordenamiento mercantil español regula las relaciones entre profesionales y empresas mediante distintas figuras contractuales. Cada una responde a una necesidad diferente y tiene consecuencias jurídicas propias.
Prestación de una actividad continuada o periódica sin garantizar un resultado concreto.
El contratista se compromete a entregar un resultado concreto y definido a cambio de un precio.
Transmisión de bienes (productos, mercancías) entre empresas o autónomos a cambio de precio.
Un agente independiente actúa de forma estable en nombre del empresario para promover o concluir negocios.
Protege información sensible intercambiada antes o durante negociaciones o colaboraciones.
El distribuidor compra los productos al fabricante/proveedor y los revende en su propio nombre y riesgo.
Dos autónomos o empresas unen fuerzas puntualmente en un proyecto concreto, aportando cada uno sus capacidades.
En España, la mayoría de contratos mercantiles son válidos aunque sean verbales (principio de libertad de forma del Código de Comercio). Sin embargo, sin contrato escrito es muy difícil demostrar los términos acordados en caso de conflicto. El contrato escrito no es un trámite burocrático: es tu protección.
Corres el riesgo de que el otro no pague, cambie las condiciones unilateralmente o te demande por algo que no acordaste. Además, sin contrato escrito una relación mercantil continuada puede ser recalificada como relación laboral (con obligaciones de cotización y despido improcedente).
Aunque para contratos simples puedes usar plantillas adaptadas, consulta siempre con un abogado cuando: el importe sea significativo (más de 3.000-5.000 €), haya propiedad intelectual relevante, el contrato sea de larga duración o indefinido, intervenga una empresa extranjera, o el contrato incluya cláusulas de exclusividad o no competencia.
En el contrato de servicios el prestador se compromete a realizar una actividad (obligación de medios), no garantiza un resultado concreto. En el arrendamiento de obra, se compromete a entregar un resultado definido (obligación de resultado). Esta distinción es clave para determinar quién responde si el resultado no es el esperado.
Depende. Los inversores profesionales (VCs, business angels) suelen negarse a firmar NDAs en fases muy tempranas porque reciben cientos de pitches. En cambio, con socios potenciales, proveedores o clientes con quienes compartes información técnica o financiera específica, sí es recomendable firmarlo antes de revelar detalles sensibles.