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Preparando tu experiencia meskeIA
Mide el riesgo de insolvencia de una empresa a partir de su balance. Obtén la puntuación Z y sitúa el negocio en zona segura, gris o de insolvencia con los tres modelos de Altman.
Esta herramienta tiene carácter exclusivamente orientativo y no constituye asesoramiento financiero, fiscal ni jurídico. Los resultados son estimaciones basadas en los datos introducidos y pueden no reflejar tu situación real.
La fiscalidad y las decisiones financieras de alto impacto requieren la intervención de un profesional cualificado (asesor fiscal, gestor, abogado o entidad financiera regulada).
TÚ ERES RESPONSABLE de verificar esta información con un profesional antes de tomar cualquier decisión. meskeIA no ejerce actividades reguladas y no se responsabiliza de las consecuencias derivadas del uso de esta herramienta.
Pymes industriales que no cotizan. X4 usa el valor contable del patrimonio neto. Es el modelo habitual para una pyme manufacturera.
Zona de incertidumbre. El modelo no permite descartar problemas: conviene vigilar de cerca la liquidez y la rentabilidad.
Cada barra es la contribución del ratio a la puntuación final (ratio × coeficiente del modelo). La suma es el Z-Score.
Qué mide, cómo interpretarlo y qué errores evitar al predecir la insolvencia
| Modelo | Para qué empresa | Zona segura | Zona insolvencia |
|---|---|---|---|
| Z (1968) | Industriales cotizadas en bolsa | Z > 2,99 | Z < 1,81 |
| Z' (1983) | Industriales no cotizadas (pymes) | Z' > 2,90 | Z' < 1,23 |
| Z'' (1995) | Servicios y mercados emergentes | Z'' > 2,60 | Z'' < 1,10 |
El modelo original solo es aplicable a empresas que cotizan, porque uno de sus ratios necesita el valor de mercado de las acciones. Para la inmensa mayoría de empresas —pymes que no cotizan— se usan las versiones Z' y Z'', que sustituyen ese dato por el valor contable del patrimonio neto.
Los bancos y proveedores usan modelos tipo Z-Score para decidir si conceden financiación o aplazan pagos. Conocer tu propia puntuación te ayuda a anticipar cómo te ven.
Antes de depender de un proveedor clave o cerrar un contrato largo, revisar su Z-Score con sus cuentas depositadas detecta señales tempranas de fragilidad.
Calcular el Z-Score cada cierre de ejercicio y seguir su evolución es un termómetro de salud financiera más completo que un único ratio aislado.
El Z-Score se enseña en toda escuela de negocios porque combina liquidez, rentabilidad, solvencia y eficiencia en una sola fórmula. Es ideal para entender cómo se conectan los ratios.
Necesitas el balance y la cuenta de resultados del último ejercicio cerrado. Para mayor fiabilidad, usa cuentas auditadas o las depositadas oficialmente.
Decide qué modelo aplica: cotizada industrial, pyme industrial no cotizada o empresa de servicios. El modelo determina los coeficientes y los umbrales de cada zona.
Activo corriente y total, pasivo corriente y total, reservas, EBIT y, según el modelo, ventas o patrimonio neto. La calculadora obtiene los cinco ratios automáticamente.
Fíjate en si estás en zona segura, gris o de insolvencia, y en qué componente pesa más. Un EBIT bajo o un capital circulante negativo suelen ser los que arrastran la puntuación.
La tendencia importa más que el valor puntual. Un Z-Score que mejora año a año es buena señal aunque esté en zona gris; uno que cae rápido es una alerta aunque siga en zona segura.
Analiza la tendencia: Calcula el Z-Score de los últimos 3 ejercicios. La dirección del cambio dice más que la cifra de un solo año.
Combínalo con el cash flow: El Z-Score mira el balance; complétalo siempre con el análisis del flujo de caja, porque muchas empresas quiebran con beneficios pero sin liquidez.
Elige bien el modelo: Aplicar el modelo de cotizadas a una pyme de servicios da resultados engañosos. El tipo de empresa cambia coeficientes y umbrales.
Úsalo como cribado, no como veredicto: Es una señal de alerta temprana. Una puntuación baja invita a investigar, no a sentenciar.