La estancia
Potencia necesaria
Equipo equivalente: 9000 BTU (2268 frigorías), el primer tamaño comercial que cubre la carga, con un margen del 10 %.
De dónde sale la carga de frío
| Concepto | Vatios | Peso |
|---|---|---|
| Volumen de aire (50,0 m³ × 40 W/m³) | 2000 | 83 % |
| Corrección por aislamiento, sol, cristal y cubierta (×1,00) | +0 | 0 % |
| Personas (2 × 100 W) | 200 | 8 % |
| Aparatos encendidos | 200 | 8 % |
Información Técnica Importante
Este cálculo es un dimensionado orientativo por factores, el mismo método rápido que se usa para hacerse una idea antes de pedir presupuesto. No sustituye a un cálculo de cargas térmicas real, que mide cada cerramiento por separado con su transmitancia, su orientación y su superficie, y añade la ventilación, las infiltraciones y la humedad del aire.
Para una vivienda entera, un local de trabajo o cualquier instalación que requiera proyecto, el dimensionado lo firma un instalador o técnico competente. Las cifras de aquí sirven para contrastar una propuesta, no para sustituirla.
Cómo se dimensiona la climatización de una estancia
Frigorías, BTU y vatios, y por qué el volumen manda sobre los metros cuadrados
Climatizar una estancia consiste en retirar (o aportar) exactamente el calor que entra o sale por ella. Ese calor no es un número que dependa solo del tamaño: depende de por dónde entra. En verano llega sobre todo por el sol que atraviesa el vidrio, por la cubierta si no hay nadie encima, por los muros mal aislados y por todo lo que desprende calor dentro, empezando por las personas. En invierno el mecanismo es otro: el calor se escapa por diferencia de temperatura a través de la envolvente, de forma continua y sin sol que ayude, por eso el aislamiento pesa mucho más en la cifra de calefacción que en la de frío.
Las tres unidades son la misma potencia
Una frigoría/h es una kilocaloría/h de frío y equivale a 1,163 vatios. Un BTU/h equivale a 0,293 vatios, así que una frigoría son 3,968 BTU, que todo el mundo redondea a 4. Un equipo de 3.000 frigorías, uno de 12.000 BTU y uno de 3,5 kW son el mismo aparato descrito en tres idiomas: el de España y parte de Latinoamérica, el del etiquetado internacional y el del Sistema Internacional. Confundirlos es lo que lleva a comprar un equipo cuatro veces más grande de lo necesario.
Por qué el volumen y no la superficie
La regla de «100 frigorías por metro cuadrado» funciona razonablemente en una habitación corriente porque asume, sin decirlo, un techo de dos metros y medio. En cuanto la estancia se sale de ese molde deja de servir: un salón de 25 m² en una casa antigua con techos de 3,5 metros tiene un 40 % más de aire que enfriar que el mismo salón en un piso moderno. Por eso aquí la carga base se calcula sobre los metros cúbicos y las correcciones se aplican después.
Qué hacen las correcciones
El aislamiento mueve la carga entre un 10 % arriba y un 10 % abajo; la orientación y el acristalamiento, hasta un 10 % cada uno; estar bajo cubierta, otro 10 %. Parecen ajustes menores por separado, pero se multiplican entre sí: una buhardilla mal aislada con ventanal al oeste puede pedir un 45 % más de potencia que una habitación interior idéntica en tamaño. Las personas y los aparatos se suman aparte, en vatios, porque no dependen del tamaño de la sala sino de lo que ocurra dentro: una cocina o una sala con varios equipos encendidos puede duplicar la carga interna prevista.
El error más caro es pasarse
La intuición dice que sobrar potencia no puede ser malo, y en climatización es justo al revés. Un equipo demasiado grande baja la temperatura en unos minutos, se para, y vuelve a arrancar poco después. En esos arranques cortos el aire se enfría pero no da tiempo a deshumidificarlo, así que la sensación es de frío húmedo y desagradable pese a que el termómetro marque lo pedido. Además, el rendimiento real de un compresor es peor en los arranques, de modo que un equipo sobredimensionado suele consumir más que uno ajustado.
- La ventilación y las infiltraciones. El aire que entra de fuera hay que enfriarlo también. En una vivienda estanca pesa poco; en un local con puerta abriéndose todo el día puede ser la mitad de la carga.
- La humedad. Los cálculos por factores dan potencia total; el reparto entre enfriar el aire y secarlo depende del clima y decide qué equipo conviene, no solo de qué tamaño.
- La distribución. La misma potencia repartida en varias estancias con puertas cerradas no rinde igual que en un espacio diáfano. Un solo equipo no climatiza una casa por el pasillo.
- La orientación real de cada hueco. Aquí se elige una exposición global; un cálculo riguroso mide cada ventana con su superficie, su vidrio y su sombreado.
Preguntas frecuentes
¿Sirve para un local comercial? Como primera aproximación sí, pero la ocupación y la ventilación de un local pesan mucho más que en una vivienda: ahí las personas y la puerta abriéndose dejan de ser un ajuste para convertirse en el grueso de la carga.
¿Y si el equipo va a hacer frío y calor? Manda la mayor de las dos cifras. En clima suave suele ganar la de refrigeración y en clima frío la de calefacción; si ambas se parecen, cualquier equipo bien elegido cubrirá las dos.
¿Por qué el consumo eléctrico es un rango? Porque depende del rendimiento estacional del aparato, que varía aproximadamente entre 4,5 y 8 vatios de frío por vatio consumido según el modelo y las condiciones. Dar una cifra exacta sería fingir una precisión que no existe.