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De la nebulosa al agujero negro — todo lo que brilla, nace y muere
De nube de gas a estrella
Todas las estrellas nacen del mismo material: nubes gigantes de hidrógeno y polvo flotando en el espacio. El proceso tarda millones de años.
Enormes nubes de hidrógeno y polvo flotan en el espacio interestelar. Una nube típica contiene materia suficiente para formar miles de estrellas.
Temperatura: -260 °C. Densidad: apenas 1.000 átomos por cm³ (el vacío en la Tierra tiene billones).
Una perturbación (onda de choque de supernova, colisión de nubes) hace que una región se contraiga. La gravedad tira del gas hacia el centro.
A medida que el gas cae, se calienta. La presión aumenta pero la gravedad gana. Se forma un disco de acreción giratorio.
El centro alcanza millones de grados. Aún no hay fusión nuclear — el calor viene de la compresión gravitatoria. La protoestrella brilla en infrarrojo.
Temperatura central: ~1 millón de °C. Todavía está rodeada del cascarón de gas y polvo del que nació.
Cuando el núcleo alcanza 10 millones de °C, los átomos de hidrógeno se fusionan en helio. La energía liberada frena el colapso. Nace una estrella.
La fusión nuclear convierte 4 átomos de H en 1 de He, liberando energía según E = mc². El Sol convierte 600 millones de toneladas de H por segundo.
El nacimiento de una estrella es una batalla entre gravedad (que comprime) y presión (que expande). Cuando la fusión nuclear arranca, se alcanza un equilibrio que puede durar miles de millones de años.
Conceptos clave de astrofísica estelar